Arar la Tierra

Arar la tierra
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¿Cuándo se debe arar la tierra?

Antes de sembrar cualquier tipo de planta es necesario que compruebes el estado de la tierra. Si parece un conjunto desordenado, te llegó el momento de arar. Este procedimiento consiste en remover la tierra de un determinado espacio con el fin de que se vuelva ligera y suelta y así los cultivos se desarrollen mejor.

Ejecutarlo puede ser tan fácil o complejo como experiencia tengas en esta materia, pero no te preocupes porque aquí te daremos datos de mucho valor. Así que presta mucha atención porque responderemos a la cuestión más compleja de todas: ¿Cuándo se debe arar la tierra?

¿En qué condiciones es mejor arar la tierra?

En qué condiciones es mejor arar la tierra
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Para arar la tierra hay que considerar el nivel de humedad que este tenga, pues lo ideal es que esté relativamente seco para facilitar la movilidad. Un suelo húmedo traerá como consecuencia que la tierra esté muy compacta y lodosa, por lo que el trabajo podría volverse complicado y no dar los resultados que esperas.

Por el contrario, cuando está excesivamente seco el trabajo podría exigir más energía de la recomendada y causar daños en la propia estructura. La humedad es recomendable que sea relativa, asegurando un terreno que no esté ni muy seco ni muy enlodado.

Una forma muy sencilla de comprobar esto es caminando sobre él y observando su comportamiento. Lo ideal es que el terreno se hunda o deforme con cada paso que se dé encima, pero que no sea exagerado porque estaríamos ante un suelo demasiado húmedo.

¿Por qué lado hay que empezar a labrar la tierra?

Por qué lado hay que empezar a labrar la tierra
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La tierra siempre se debe empezar a labrar desde la capa más superficial hasta llegar a las más profundas. La capacidad para acceder a las zonas más bajas dependerá de las herramientas y maquinarias disponibles.

En un huerto casero, una simple azada puede ser más que suficiente, pero en campos grandes que requieren mucho trabajo es necesario el uso de tractores, por ejemplo.

¿Cuál es la razón para arar el suelo?

Cuál es la razón para arar el suelo
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La razón principal para arar el suelo es mejorar las condiciones que este tiene a fin de que las plantas consigan un entorno idóneo en el cual desarrollarse.

Las plantas viven gracias al suelo y asegurar que este esté optimizado para recibirlas y ofrecerles lo que necesitan es la misión del arado. Esta acción es aún más importante en cultivos que se desarrollan bajo tierra, como es el caso de la zanahoria, el ajo, la patata, la cebolla, entre otros.

¿Qué características del suelo cambian con el arado?

Qué características del suelo cambian con el arado
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El suelo cambia con el arado distintas características que les contribuyen en temas como:

  1. Evitar que el agua se estanque: un suelo muy compacto tendrá dificultad para permitir el drenaje, produciendo encharcamientos. Con el arado le das soltura a la tierra y añades aire por donde puede penetrar el agua.
  2. Ayudar a que el agua penetre: esto aplica en el caso de suelos que son muy secos que no retienen ningún nivel de humedad y, por ende, las plantas no tienen oportunidad de acceder a lo que necesitan para crecer.
  3. Mejorar la oxigenación: gracias a que el arado incorpora aire, el suelo tiene capacidad de retener más el oxígeno que las plantas necesitan para vivir.
  4. Cambiar la estructura del suelo: al remover la tierra en profundidad será posible mezclar las distintas estructuras que están presentes en cada una de sus capas. De esta manera, será posible lograr que un terreno muy arcilloso se vuelva un poco más arenoso y viceversa, por solo mencionar un ejemplo.
  5. Controlar la temperatura: gracias al arado es posible mejorar las condiciones de temperatura que tiene el suelo, sobre todo cuando se han dado cambios climáticos en los últimos días.
  6. Aumentar la cantidad de materia orgánica: incluso el suelo más pobre es capaz de contener una cierta cantidad de materia orgánica en sus partes más profundas. Al removerlo, toda esta materia se distribuye de manera uniforme.

La realidad es que no todos los suelos necesitan arado aunque a veces se establece como una práctica obligatoria para la siembra. Antes de aplicarlo es indispensable estudiar las características del suelo y el beneficio real que el arado podría aportarle.

La razón es que un suelo de buenas condiciones podría verse malogrado por un arado que altere las condiciones ideales que ya poseía.

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Sobre el autor

Soy Ainara Salcedo, y nací en Zaragoza. Hace un tiempo que empecé a colaborar con Sembrar100 en la redacción, edición y maquetación de artículos. Mi grado en Periodismo por la Universidad de Zaragoza me ha ayudado a poder realizar mejor mi trabajo. Dispongo también de el Máster universitario de Periodismo y Comunicación Digital: Datos y Nuevas Narrativas por la UOC.