Cómo Sembrar Árboles: La Guía que Necesitas para conseguirlo en 12 Pasos

Sembrar Árboles Paso a Paso:

 1  Cavar el hoyo con un diámetro y una profundidad que sean el doble o el triple del diámetro de las raíces del árbol que queremos transplantar.

Cavaremos con mayor profundidad en terrenos áridos y secos. Por contra el hoyo será más superficial en tierras húmedas.

 2  En suelos áridos y sueltos depositar compost muy descompuesto para que aumente la humedad. En los terrenos húmedos poner grava para facilitar el drenaje del agua.

dónde sembrar árboles 3  Mezclamos mantillo con la capa de tierra del subsuelo y depositamos compost o grava.

 4  Colocamos el árbol mediante transplante apoyando sus raíces sobre la tierra del fondo y teniendo muy en cuenta su verticalidad.

Es muy importante en este momento que el árbol se mantenga bien vertical, podemos ayudar con unas guías o tutores (palos o cañas).

 5  Volvemos a rellenar el hoyo con la tierra que antes habíamos quitado. Esta tierra la debemos de haber mezclado con 1/3 del compost total y que esté bien descompuesto.

 6  Apretamos la tierra y regamos después (sin encharcar).

 7  En climas secos o veranos calurosos, podemos hacer un cavallón o depresión alrededor del árbol para facilitar el depósito del agua.

 8  Es muy recomendable terminar haciendo un acolchado con paja, hierba cortada u hojas de otros árboles. Este acolchado habrá que ir renovándolo cada cierto tiempo.

 

Truco 1: Si la zona donde quieres sembrar el árbol hace mucho viento, es importante que guíes o tutores el árbol con un palo robusto o una guía.

Truco 2: A la hora de pasar el motocultor o motoazada (laboreo), vigila cómo y cada cuánto lo haces porque dañas las raíces superficiales por las cuales las enfermedades penetran con mayor facilidad en los árboles frutales.

Nosotros recomendamos un buen mantillo compuesto por paja, hierba cortada, hojas de otros árboles e incluso piedras. Además de un riego por goteo en caso de que sea un clima con pocas lluvias.

¿Qué Árboles Sembrar de Crecimiento Ultra-Rápido?

  • Moreras.sembrar árboles
  • Paulonias.
  • Fresnos.
  • Eucaliptos.
  • Arces.
  • Mimosas.
  • Acacias.
  • Abedul Blanco.
  • Sauces.

 

Los árboles, además de darnos vida, nos proporcionan también grandes satisfacciones.

En efecto, no hay nada más agradable y relajante que sentarse a la sombra de un árbol a descansar luego de un día pesado de trabajo.

Los árboles reúnen a la familia y traen alegría al hogar, sobre todo si tenemos a nuestra disposición un buen jardín donde colocarlo.

Sembrar árboles La Gua que Necesitas Leer (1)Sin mencionar los múltiples beneficios que ofrecen a la salud, en especial si se tratan de árboles frutales.

Y finalmente, no debemos olvidar el actual calentamiento global y sus terribles consecuencias. La desertificación en España u otros países es un hecho real. Así como la desaparición de los polos.

Los últimos verano se están registrando las temperaturas más altas de la historia a nivel mundial.

No cabe duda que los árboles ayudan a reducir el Co2 en el ambiente, ayudan a oxigenar las ciudades y crean un ambiente mucho más saludable para vivir.

Aunque vivas en una ciudad, si dispones de un pequeño terrenito o de una planta baja, no descartes plantar tu propio árbol.

Además, ¿a quién no le gusta poder recolectar cada cierto tiempo y con muy poco esfuerzo sus frutas favoritas?

Al sembrar un árbol estás, de alguna forma, vinculándote con la naturaleza.

Es una gran oportunidad para regalarte un momento de plenitud y compartirlo en familia. Lo mejor de todo es que, mientras lo haces, estás contribuyendo a mejorar el ambiente.

No obstante, esto no resulta tan simple como sólo desearlo.

Y es que estamos tan acostumbrados a verlos a nuestro alrededor que no es de extrañar que los tomemos por sentado.

Pero… ¿acaso te has preguntado cuáles son los pasos esenciales para plantar un árbol con éxito?

¿Qué se necesita?

¿Cuáles son los cuidados particulares que debemos brindarle para que con el tiempo se convierta en un árbol fuerte y frondoso?

 

Modos de sembrar un árbol

Existe una gran variedad de formas de sembrar un árbol, dependiendo de las condiciones climatológicas en donde habitas, la variedad que pretendes sembrar, las características particulares del terreno, etcétera.

Hay tantos métodos y técnicas como variedades de árbol, sin embargo, podemos considerar de manera general tres formas principales para hacerlo:

  •  Sembrar un árbol mediante plantones

Entre ellos existen similitudes y diferencias que analizaremos a fondo más adelante. Hablemos primero de las necesidades más básicas para sembrar árboles de manera exitosa.

¿Cuándo sembramos?

Las fechas de siembra no son un gran problema ya que casi todas las especies pueden sembrarse en cualquier época del año.

No obstante, hay meses más idóneos que otros. Por ejemplo, si siembras árboles de hoja caduca a partir de un plantón, lo mejor es esperar a que entren en fase vegetativa y plantarlos en otoño o invierno.

En los trópicos, el mejor tiempo para plantar es durante la época de lluvias, mientras que en las zonas templadas, la época óptima es durante el letargo.

Elegir la época más adecuada del año le brinda a tu árbol la mejor oportunidad de crecer y sobrevivir.

Cosas a tener en cuenta:

  • Septiembre: madroños, adelfas, olivos, laureles y numerosos arbustos de bayas.
  • Octubre: árboles y arbustos de floración invernal como el avellano mágico, el membrillero del Japón, algunos rosales y coníferas en general.
  • Diciembre: ginkgos, liquidámbares y catalpas, siempre y cuando el suelo no esté helado.
  • Dependiendo de la región donde vives y la variedad que deseas sembrar, averigua la época del año más conveniente. Si no estás seguro, consulta a un experto o pide información en servicios especializados.

El clima y la temperatura

Al igual que en el punto anterior, es importante considerar las condiciones climáticas que prevalecen en tu región. De acuerdo al clima y la temperatura del lugar en el que vives, algunos árboles pueden crecer más fácilmente que otros.

Toma en consideración si la especie que quieres sembrar requiere de temperaturas específicas, ya sea en el suelo o en el ambiente.

Por ejemplo, una gran diversidad de árboles son muy susceptibles a las heladas y a las bajas temperaturas en el suelo.

Por tanto, tendrás que pensar en el clima de tu área local antes de sembrar un árbol para asegurarte de adquirir una especie que sobreviva y se desarrolle bien en tu jardín, huerto o patio.

Algunas sugerencias:

  • Para plantar un árbol o arbusto, especialmente si va a ser en el suelo, conviene escoger un día fresco y sin viento.
  • Un gran porcentaje de las semillas de árbol requieren entre 18 y 24 °C de temperatura para poder germinar.
  • Utiliza un termómetro para tierra para determinar las temperaturas promedio en el terreno donde deseas plantar tu árbol.
  • Usar la escala de zonas de rusticidad para plantas puede ayudarte a identificar no solo el clima local sino también los mejores tipos de árboles para sembrar. No obstante, ten en cuenta que las zonas de rusticidad no consideran ciertas condiciones como la humedad, el sustrato, los vientos, etcétera.

La luz que necesitan

Dependiendo de la especie, algunos árboles requieren de mayor exposición al sol que otros.

Lo más conveniente es que durante las primeras etapas de desarrollo tu árbol no esté expuesto continuamente a la luz del sol.

Tipos de suelo

Considera el tipo de suelo que necesita cada semilla:

Suelos francos

Son sueltos, fértiles y retienen bien la humedad por la cantidad proporcionada de arcilla que tienen.

Suelos arcillosos

Son difíciles de trabajar porque están compuestos de partículas muy finas y tienen un drenaje bastante pobre, por lo mismo tardan en secarse y se encharcan con facilidad.

Suelos arenosos

Son sueltos y se secan rápidamente, pero retienen mal la humedad y los nutrientes. No obstante, esto se resuelve fácilmente con mantillo o humus.

La humedad

En algunas especies, la humedad atmosférica influye durante el desarrollo, en específico durante la etapa de floración.cuando sembrar árboles

Así mismo, hay especies que son más tolerantes a las sequías que otros.

La humedad es un factor muy importante que debes considerar. Asegúrate de los niveles de humedad óptimos requeridos durante cada una de las etapas de desarrollo de la especie que deseas sembrar.

En ocasiones, un mismo árbol puede requerir diferentes niveles de humedad durante su crecimiento.

Sin embargo, es importante subrayar que un exceso de humedad puede traer como consecuencias enfermedades, plagas y muerte radicular, así como la pérdida de los nutrientes en el sustrato y podredumbre.

Lo más recomendable es que te asegures de contar con un suelo bien drenado para evitar encharcamientos.

Algunas sugerencias:

  • Cava un agujero de medio metro de profundidad para ver si el suelo es compactado y duro. Si es así, mezcla compost en el lecho de tu suelo para mejorar el drenaje.
  • Si tu huerto o jardín tiende a inundarse, es necesario que hagas todo lo posible para solucionarlo. Puedes crear pendientes para que el agua escurra hacia un lado e instalar canaletas para que sea más fácil recoger el agua.
  • Otra técnica eficaz para favorecer el drenaje es crear montículos de tierra y sembrar sobre ellos, así se acumulará menos agua al pie de tus plantas. Sin embargo, en algunos casos es conveniente excavar un alcorque alrededor del árbol. Esto contribuirá a un mayor aprovechamiento del agua de lluvia y riego.
  • En el momento de plantar, aporta una buena cantidad de mantillo, compost, turba o estiércol para esponjar el suelo y airearlo. Si además le echas arena de río y lo mezclas bien con la tierra el resultado será favorable.
  • En casos extremos, lo mejor será que instales una red de tuberías de drenaje.

El pH

El nivel de pH determina la acidez o alcalinidad del suelo. Este es importante dependiendo de la variedad que piensas sembrar.

Hay especies que requieren de suelos más ácidos, mientras que otras un nivel de acidez más bajo para poder desarrollarse correctamente.

Puedes medir la acidez de tu suelo de varias formas. Las más comunes son las tiras y las puntas de prueba.

Una vez que has calculado el nivel de acidez de tu suelo, haz lo posible para ajustarlo de manera que tu árbol se pueda desarrollar convenientemente.

Los nutrientes

En jardinería existen tres nutrientes esenciales:

  • Nitrógeno: necesario para el crecimiento de las hojas y los tallos.
  • Fósforo: que se requiere para la formación de raíces, frutas y semillas.
  • Potasio: para la resistencia contra las enfermedades y la salud general de las plantas.

Averiguar los requerimientos nutrimentales de la variedad que estás por sembrar. Estos normalmente se presentan como valores NPK, los cuales indican la proporción ideal de cada uno de esos nutrientes respectivamente.

La ubicación

Lo primero que debes hacer es escoger el lugar ideal donde sembrarás tu árbol.

Ten en cuenta lo siguiente:

  • El árbol no debe quedar plantado cerca de tuberías de gas o agua, ya que cuando crezca sus raíces o ramas pueden causar grandes daños.
  • Lo mismo ocurre si se encuentra muy cerca de una casa o cualquier estructura. Lo más recomendable es que te asegures de que existe una buena distancia entre cualquier estructura y la planta. Calcula, según su especie, el tamaño del árbol a mediano y largo plazo.
  • Si tienes un huerto o jardín de flores, no siembres el árbol justo al lado porque con el tiempo este dará sombra y no permitirá que las otras plantas reciban sol.
  • Probablemente tendrás que protegerlo también del ganado, las malas hierbas, flores silvestres y los animales salvajes y/o domésticos.
  • Si vives en un terreno particularmente empinado o montañoso, quizás no sea una buena idea sembrar árboles pues sus raíces quizás no sean capaces de arraigarse correctamente.

La preparación del suelo

La tierra debe labrarse cuando no esté muy húmeda. Se debe dejar el sustrato en las condiciones necesarias para la siembra.

La labranza es el primer paso para conseguir un crecimiento próspero: al remover la tierra se aflojan las capas superficiales que retendrán mejor la humedad y permitirán la circulación de oxígeno de forma fluida.

Además, debes retirar las malas hierbas para evitar que estas intervengan en el desarrollo de nuestro árbol. Esto también nos permite prevenir posibles enfermedades que pudiesen llegar a afectar a la semilla o a los primeros brotes.

El riego

Las condiciones de riego también varían conforme a la especie que estés cultivando.

Por ejemplo, si siembras nogales o árboles frutales deberás regarlos semanalmente durante toda su vida, pues su cosecha depende de la irrigación constante.

En términos generales, debes regar durante varias semanas para permitir que las raíces se establezcan. En ciertos casos, después de esto, puedes reducir la frecuencia del riego.

Para decidir la frecuencia con la que deberás regar tu árbol, ten en cuenta la humedad, la lluvia y la luz del sol.

Según el lugar y el régimen de precipitaciones, un árbol necesitará de 50 a 70 litros de agua a la semana, en promedio.

El abono

Hay árboles más exigentes que otros en términos de abonado. Por ejemplo, los árboles frutales requieren de un abonado mensual para poder desarrollar sus frutos más fácilmente.

Si la tierra de tu huerto no es de buena calidad, deberás enmendarla mezclándola con mantillo o estiércol bien descompuesto, o bien utilizar sustratos específicos para esa variedad en particular.

Por ejemplo, tierra de castaño o turba rubia para las acidófilas, sustratos levemente alcalinos para los frutales de hueso, etc.

La guía o el tutorado

Durante los primeros años de vida de tu árbol, la guía de un tutor le facilitará su desarrollo, al mismo tiempo que le ayudará a resistir los embates del viento.

Existen varias formas de estacar un árbol, dependiendo de las características del ejemplar, el tamaño de la copa y las condiciones particulares del viento en tu zona.

Lo más simple es mediante una estaca vertical clavada en el suelo, a la que se ata el árbol poco antes del nacimiento de las ramas.

Una vez que hemos atendido las condiciones previas, debemos determinar qué tipo de siembra queremos realizar. A continuación, analizaremos a profundidad cada una de las tres formas principales de sembrar un árbol.

Método 1: Sembrar un árbol desde la semilla

Antes de sembrar nuestras semillas, debemos tener en cuenta el tipo de siembra que vamos a hacer: directa o en semillero protegido.

La siembra directa

Requiere de una previa preparación del suelo y que las semillas se coloquen respetando la profundidad y la distancia necesarias.

Las principales ventajas son:

  • Desarrollo libre del árbol.
  • No se requiere trasplante.
  • Las principales desventajas son:
  • Durante sus primeros días de vida, el árbol queda expuesto a las inclemencias del tiempo, ya sean heladas, exceso de luz, lluvias, etcétera.

La siembra en semilleros

Se realiza cuando las condiciones en el ambiente no son las más adecuadas para una buena germinación.

Se utilizan usualmente como método provisional, ya que cuando los planteles se desarrollan las trasplantaremos a su ubicación definitiva.

Las principales ventajas son:

  • Control sobre las condiciones de luz, temperatura, sustrato y aire.
  • Selección de las plantas más fuertes antes del trasplante.

Las principales desventajas son:

Hay mayor riesgo de fracaso al trasplantar las plántulas, ya sea por descuido de nuestra parte o porque el cultivo no se adapta a las condiciones en su ubicación definitiva.

Cuando se trasplanta el árbol, éste pierde inevitablemente parte de su sistema radicular y, en consecuencia, las hojas en desarrollo sufren por falta de agua.

Recuerda que no todas las especies toleran esa pérdida.

Independientemente del tipo de siembra que pensemos realizar, debemos tener en cuenta que aunque la mayoría de las semillas de árboles presentan procesos de germinación semejantes.

Lo más conveniente es investigar cuáles son los requerimientos específicos de la especie de árbol que vas a cultivar.

En todo caso, existen dos formas de germinar las semillas de árboles:

  • Germinado natural: requiere de bastante tiempo para terminar su proceso.
  • Germinación asistida: esta es de gran ayuda si deseas acelerar el proceso.

Germinación Natural

Añade compost natural al sustrato

De preferencia y dependiendo de tu variedad de árbol, siembra durante el otoño.

Si estás sembrando en maceta es recomendable que coloques piedras pequeñas en el fondo del recipiente. Las suficientes para cubrir el fondo por completo.

Luego, llena la maceta con compost natural (o en su defecto, compost comercial), dejando 2 centímetros de espacio en la parte superior, antes de llegar al borde.

Es importante que te cerciores que tu maceta cuenta con agujeros de drenaje en el fondo.

Planta las semillas

Siembra las semillas realizando un agujero de 1.5 cm de profundidad en la tierra.

Introduce 2 o 3 semillas y cúbrela con un poco de tierra y compost.

Asegúrate de que la tierra esté húmeda previamente para que no tengas que regarla después de sembrar. De esta manera, estrás reduciendo el riesgo de mover o expulsar las semillas por la fuerza del agua.

Protege la semilla del sol

Dependiendo de las condiciones necesarias para la variedad que estás sembrando, deberás procurar que reciba la luz del sol por el periodo necesario.

Si estás sembrando en maceta, puedes colocarla en el exterior bajo la sombra.

Recuerda que, en términos generales, tu semilla no debe estar expuesta continuamente a la luz del sol.

Asegúrate de contar con una temperatura de entre 18 y 24 °C en promedio.

  • Utiliza mallas para proteger tus plantas de plagas y posibles depredadores.
  • Riega tus plantas regularmente, de acuerdo a las necesidades de tu variedad. Verifica la tierra todos los días para saber si está seca. De ser así, añádele agua. La tierra debe estar húmeda, sin encharcarse.
  • Espera a que las semillas germinen. Lo más probable es que tus semillas tarden 2 estaciones para terminar su proceso de germinación, entre 4 y 6 meses.

De este modo, si las has plantado durante el otoño, espera algunos brotes a inicios de la primavera. La germinación estará completa cuando veas un brote pequeño que surge de cada semilla.

Ten en cuenta que usando este método, el árbol no crecerá tan bien si no plantas las semillas en otoño.

Germinación Asistida

Con este método puedes acelerar el proceso de germinación a 90 días.

Para acelerar el proceso de germinación, coloca las semillas en un recipiente. Luego, viérteles agua caliente por encima.

Asegúrate de cubrir por completo las semillas con el agua. En este punto, no es importante si se hunden o flotan.

El agua puede estar tibia o caliente, sólo asegúrate de que no esté hirviendo o a punto de ebullición.

  1. Espera entre 24 y 48 horas. En ese lapso, las semillas que están vacías comenzarán a flotar. Esto significa que son inservibles. Retíralas y conserva las semillas fértiles.
  2. Coloca tus semillas sobre una toalla de papel húmeda —no muy mojada—.
  3. Cubre las semillas con la misma toalla y mete esta en una bolsa de plástico resellable (cierre hermético), procurando que las semillas permanezcan bien cubiertas y no se caigan.
  4. Coloca la bolsa de plástico dentro del refrigerador. A este proceso se le conoce como estratificación en frío. Pon la bolsa en un lugar libre de perturbaciones. Asegúrate de que se mueva lo menos posible.

Te recomendamos etiquetar la bolsa con el nombre del contenido para evitar confusiones o que alguien la mueva por accidente.

No pongas las semillas en el compartimento inferior si está activada la opción de control de humedad.

  1. Cada tres semanas, saca la bolsa con cuidado y verifica si hay semillas podridas. Notarás que tus semillas habrán crecido un poco. No obstante, podrás distinguir las semillas podridas porque se ven hinchadas y esponjosas.
  2. A los tres meses, retira las semillas del refrigerador. Colócalas nuevamente en una toalla de papel y mete esta en una nueva bolsa de plástico.
  3. Coloca la bolsa en una zona caliente. La temperatura recomendada es entre 22 y 28 ºC.
  4. Verifica su progreso una vez por semana y cuando adviertas que las semillas han comenzado a brotar, es momento de sembrarlas en macetas o plantarlas al aire libre.
  5. Recuerda que es indispensable que las semillas tengan brotes antes de sembrarlas.
  6. Cuando tus brotes crezcan significativamente, puedes cambiarlos de maceta o, si lo prefieres, plantarlos al exterior. Para hacerlo, revisa el siguiente punto: sembrar un árbol mediante plantones.

Si quieres proteger tus arbolitos de la maleza y los animales, lo mejor es que los conserves en interior al menos durante 1 año.

Método 2: Sembrar un árbol mediante plantones

Transplantando los plantones

Trasplanta tus árboles cuando éstos alcancen una altura de entre 30 y 50 cm. Es importante que antes de ese periodo mantengas tus plantones bien iluminados y con la tierra húmeda.

Para lograr una buena transición, velos aclimatando de poco en poco. Es mejor si lo haces durante la primavera. Sólo coloca la maceta en una zona soleada durante dos horas. A lo largo de un par de semanas ve aumentando una hora cada día.

Eligiendo el lugar donde sembrar los plantones

Elige la zona donde plantarás tu árbol. Como ya hemos mencionado, debe estar alejado de estructuras, tuberías y huertos, si los tienes. 

Calcula el tamaño que alcanzarán cuando sean adultos. Si estás sembrando muchos árboles, procura que entre ellos exista al menos 1 metro de distancia.

Iniciando el transplante

Una noche antes del trasplante, humedece la maceta para compactar la tierra, de modo que el cepellón del árbol sea más fácil de manipular. Sólo procura no regar en exceso, pues puedes ocasionar el efecto contrario.

Si el cepellón pesa mucho puede terminar rompiéndoseEn algunos casos, requerirá podar un poco las raíces para liberar más fácil la planta de la maceta. Procura hacerlo con cuidado.

Es más recomendable realizar esta poda durante el periodo de reposo para evitarle sufrimiento a tu árbol (esto es, durante el otoño e invierno).

Podar las raíces te permitirá limitar el crecimiento de la planta para un mejor trasplante, pues el volumen del cepellón puede reducirse hasta dos tercios del tamaño inicial.

Preparando el terreno para el plantón

Despeja la zona con un rastrillo antes de plantar. Ara el terreno para mejorar las condiciones del sustrato.

Haz una limpieza a fondo de malas hierbas y, si es el caso, de restos de cultivos anteriores.

Humedece y fertiliza la tierra unos días antes de hacer el trasplante, si lo consideras necesario.

Recuerda que si el suelo está helado, muy empapado o demasiado reseco, no conviene llevar a cabo el trasplante.sembrar aguacates 4

Cava un hoyo lo suficientemente grande y profundo para que el cepellón de tu árbol crezca con holgura y las raíces puedan desarrollarse.

La medida puede variar dependiendo del tamaño de tu árbol, pero debe tener al menos el doble del tamaño del cepellón.

Por ejemplo, si el cepellón de tu árbol mide 10 centímetros de diámetro y 15 de largo, deberás cavar un agujero de por lo menos 20 centímetros de ancho y 30 centímetros de profundidad.

Puedes colocar una capa de drenaje al fondo del agujero para facilitar el desarrollo radicular de tu árbol y el drenaje del sustrato.

Así mismo puedes colocar 5 centímetros de abono orgánico y mezclar bien con la tierra.

El transplante del plantón

Trasplanta tu árbol al hoyo recién cavado, procurando que el cepellón no se abra ni se desmorone. Verifica que ninguna raíz quede fuera del agujero.

Para mejor manipulación y evitar accidentes, te recomendamos sujetar el árbol por el cepellón y no por el tronco.

De preferencia, realiza el trasplante en un día fresco y sin viento.

Comienza a rellenar el agujero. Al hacerlo, debes estar atento a que el cuello de la raíz (donde comienza el tallo) no quede enterrado, sino a ras de suelo.

La tierra que servirá para rellenar, debe estar totalmente libre de basura o piedras. Si hay terrones deberán romperse.

Procura que el árbol quede derecho. Si lo prefieres, puedes colocar un tutor para protegerlo y ayudarlo a crecer verticalmente. Recuerda que estos se deben colocar en el hoyo antes de introducir el cepellón.sembrar aguacates 7

De lo contrario, corres el riesgo de dañar las raíces.

En zonas de fuertes vientos conviene tutorar o guiar mediante una estaca bien clavada en el suelo y colocada en un ángulo de 45 grados en dirección al viento.

Debe sujetarse al árbol inmediatamente después de la rama más baja.

Apisona la tierra para compactarla y eliminar bolsas de aire. Puedes utilizar abono, dependiendo de la variedad de árbol y las condiciones de tu sustrato.

Ata tu árbol al tutor con tiras de hule. Recuerda que esto se debe hacer justo después de apisonar la tierra y antes de hacer el alcorque y regar.

¿Cómo regamos los plantones de árbol?

Riega abundantemente, pero muy despacio.

Antes de regar, puedes trazar un alcorque alrededor de tu árbol para contribuir al aprovechamiento del agua. No obstante, esto dependerá en gran medida de las características particulares del terreno donde has sembrado tu árbol.

Finalmente, puedes proteger el árbol colocando una cerca de malla alrededor de él.

Revísalo regularmente para asegurarte que su desarrollo es satisfactorio. Verifica que se encuentre a salvo de plagas y enfermedades.

Método 3: Sembrar un árbol mediante esquejes

Reproducir plantas mediante esquejes es un método bastante común. Consiste en tomar una porción de la planta (una estaca, rama o astilla) que pueda echar raíces para formar un nuevo individuo.

Cortando las ramas

Realiza el corte de una rama, procurando que dicho corte quede lo más cercano al tronco principal.

Lo ideal es cortar ramas que tengan un año de edad, esto nos asegura que son partes fuertes y con lo necesario para desarrollarse.

Luego, hazle un corte diagonal de al menos 4 cm de largo a la rama recién cortada.

Iniciando la siembra del esqueje

En un recipiente (o bolsa plástica negra) lleno de compost, agrega agua hasta que adquiera una consistencia lodosa.

Cuando lo hayas logrado, entierra la rama en esta mezcla a una profundidad que sea igual o superior a la mitad de su longitud. Si tu rama mide 10 centímetros, entiérrala 5 centímetros.qué tipo de árboles hay

Si elegiste una bolsa anuda perfectamente alrededor del tallo procurando no dejar espacio para que la rama se mueva.

Ahora, debes mantener el nivel de humedad siempre constante. A partir de este momento el sustrato que contiene la rama ya no debe parecer lodo, pero si debe estar siempre húmedo.

Procura no remover la tierra.

¿Cuándo transplantar el esqueje?

El tiempo promedio para que tu rama eche raíces es entre un mes a mes y medio según cada especie.

A partir de ese momento, tendrás un pequeño plantón y cuando crezca lo suficiente podrás trasplantarlo a tu jardín.

Recomendaciones generales

Las especies de árboles que crecen en forma natural en donde vives tienen más probabilidades de sobrevivir y de acoger a las aves, a los insectos beneficiosos, y a otras especies animales y vegetales.

Recuerda que es mejor para el medio ambiente plantar especies diversas que plantar muchos árboles de la misma variedad.

Si vas a sembrar un árbol de la semilla de una fruta, ten en cuenta que no obtendrás el mismo tipo de árbol. Solo podrás distinguir la variedad una vez que el árbol dé frutos.

Por lo tanto, si quieres cultivar un árbol que produzca un determinado tipo de fruta, es mejor adquirirlo en un vivero.

Recuerda que si quieres sembrar una semilla de fruta, antes deberás secarla y ventilarla. De lo contrario, el árbol terminará pudriéndose.

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