¿Qué son los Cultivos Autoflorencientes? [Características y Tipos]

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Al comenzar un cultivo propio de cualquier semilla, el cultivador debe evaluar qué tipo de semilla es la adecuada. En el mercado se venden semillas feminizadas y autoflorecientes.

Cada una de ellas cuenta con unas características y unas particularidades que las convierten en la opción ideal para el cultivo, explica GB, empresa especializada en venta de semillas online.

¿En qué se diferencian?

¿Cuáles son las ventajas de los cultivos autoflorecientes?

¡Aquí te lo contamos!

 

Cultivos autoflorecientes o semillas feminizadas: Diferencias

En el mundo de las semillas, se pueden encontrar semillas macho o semillas feminizadas.

Las primeras generan una producción abundante de semillas con un bajo nivel de THC. Sin embargo, su capacidad de polinización es tan alta y descontrolada que apenas se utilizan.

Desde finales de los años noventa, la industria desarrolló las denominadas semillas feminizadas que garantizan el cultivo de plantas femeninas. Ahora bien, dependen del denominado fotoperiodo para la floración y cosecha.

Para aquellos que prefieren cultivos de semillas todo el año, se recomienda apostar por los cultivos autoflorecientes.

También denominadas semillas autoflowering o automáticas, son una variedad de semillas de cannabis que florecen de forma automática según su edad, pero no dependiendo de las horas de luz que reciban, explica GB.

De ahí que cada vez haya más cultivadores interesados en esta modalidad, aún sacrificando cierta producción. Sobre todo se recomienda para cultivadores principiantes o aquellos que no tienen tiempo para el cuidado requerido por las semillas feminizadas.

 

Características de los cultivos autoflorecientes

Cultivos autflorescientes
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Para comprender cómo funcionan las semillas autoflorecientes, hay que indagar en su origen.

Este se identifica con climas extremos como los helados páramos de Siberia. De ahí que sea una planta altamente resistente a los factores externos que habitualmente afectan a los cultivos.

Los cultivos autoflorecientes, además, resultan menos exigentes en cuanto a tareas de cultivo. Bastará con mantener la luz suficiente que necesitan para crecer, sin estar pendiente de los cambios de estación.

Se recomiendan especialmente para climas con condiciones duras de veranos cortos y frescos.

Por último, sus ciclos de vida completos son más rápidos, entre 60 y 90 días. Debido a esta rápida floración, los cultivos autoflorecientes generan más producciones al año al cultivador.

Aunque a nivel individual, la producción sea menor que las semillas feminizadas.

Cultivos autoflorecientes de interior y de exterior

Una de las grandes ventajas de utilizar semillas autoflorecientes es que permite su cultivo tanto en interior como en exterior.

El cultivo autofloreciente interior, matizan GB, tiene a su favor que permite cultivar en cualquier fecha del año, sin depender de la climatología, la lluvia, o los vientos. Tampoco del espacio, ya que las plantas autoflorecientes no alcanzan gran altura.

Pero sí de la luz que recibe, ya que requerirá de 18 horas diarias.

Las semillas autoflorecientes para exterior no requieren de instalación de focos. De hecho, estas plantas suelen requerir menos horas de luz para florecer.

Esto implica un importante ahorro energético, y en el presupuesto.

Al mismo tiempo, al no tener un espacio cerrado, tampoco se invierte en los sistemas de ventilación ni extracción de la humedad. Al igual que en el interior, apenas alcanzan altura, por lo que se pueden mantener lejos de la curiosidad de los vecinos sin atraer su atención.

Su mayor desventaja radica en su exposición a plagas e insectos.

 

Guía para el cultivo de autoflorecientes

Características de los cultivos autoflorescientes
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Como hemos visto, las variedades de cultivos autoflorecientes ofrecen resultados en tiempos desacostumbrados si se trabaja con otras semillas. De semilla a cosecha tarda entre 8 a 10 semanas.

Sin embargo, GB aconsejan informarse exactamente de la variedad concreta por la que se va a optar, ya que hay semillas que hasta la semana 12 no alcanzan la madurez completa.

Por ejemplo:
Las cepas de la Bubble Kush Automatic, por lo general son más rápidas en su crecimiento que la Royal Creamatic.

El programa de iluminación

Aunque las semillas autoflorecientes se caracterizan porque no necesitan del cambio de ciclo de luz para florecer, es habitual que los cultivadores opten por un programa de iluminación estandarizado. Lo más común es utilizar el método 18-6: 18 horas de luz por 6 de oscuridad.

¿Es adecuado mantener permanentemente iluminadas las plantas autoflorecientes?

GB explica que en realidad, aunque se maximice la fotosíntesis, la relación producción-costo no sale rentable.

 

Calendario de cultivo de semillas autoflorecientes: Paso a Paso

Calendario cultivo de semillas autofloresncientes
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¿Cómo conseguir una buena cosecha? GB explican cómo planificar un calendario semanal para que las plantas crezcan sanas, fuertes y productivas.

Así, durante la primera semana se ha de realizar la germinación, que consume entre 1 y 3 días. En este tiempo, las semillas desarrollan una raíz bajo el suelo y un principio de brote en la superficie.

Para que la germinación sea un éxito, es importante preparar bien el suelo, que sea liviano y oxigenado. En el mercado existen suelos ya preparados para proceder a la siembra en maceta, aunque también se puede optar por elaborar un suelo casero para cultivos autoflorecientes.

En esta fase, las condiciones ambientales resultan determinantes: deberán mantener una humedad relativa de entre el 70 al 90 por ciento y una temperatura constante de entre 22-25 grados.

La segunda semana corresponde a la fase de plantón y vegetativa, en la que se aconseja comenzar a utilizar potenciadores de crecimiento para optimizar los recursos, siempre midiendo las proporciones correspondientes a la cepa exacta que se cultive.

Durante la tercera semana, siempre que se mantengan las condiciones óptimas (luz a al menos un metro de la planta, medio litro de agua al día, humedad del 50% y 20 grados de temperatura ambiente), surgirán las hojas nuevas.

 

Transcurrido este tiempo, y entrando en el final del primer mes, la planta estará preparada para la floración con un pequeño ajuste en las condiciones.

Habitualmente, esta floración se observa durante la quinta semana. En la planta se forman unos pequeños sacos con pelos en el nudo. Ojo, porque estas protuberancias serán en el futuro inmediato los cogollos resinosos.

Será el momento adecuado para cambiar de una luz blanca a una roja. ¿Por qué? El espectro estimula su crecimiento.

A partir de la sexta semana sería el punto en el que las flores se multiplican. Se ha de vigilar la forma que adoptan para identificar las plantas hermafroditas, ya que tratarán de polinizarse a sí mismas.

Estos ejemplares se deben eliminar rápidamente para que no echen a perder el cultivo. En las dos siguientes semanas, además de la vigilancia atenta de las condiciones requeridas a cada fase, únicamente se habrá de observar cuándo consiguen los cogollos el aspecto resinoso y grueso que marca cuándo se puede cosechar.

Al inicio de la octava semana, o novena si no ha crecido todo lo esperado, se inicia el lavado de las raíces y posteriormente se defolia. Para los primerizos se recomienda practicar la técnica antes. Por último, en las semanas nueve y diez se perciben los signos que indican que la cosecha está lista: los cogollos están maduros.

Por último, finalizada la cosecha de los cogollos, se seca y cura el producto.

 

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