El Árbol Jacarandá: [Características, Siembra, Cuidados, Riego y Sustrato]

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La primera vez que alguien ve un árbol de jacarandá (Jacaranda mimosifolia), puede pensar que ha visto algo sacado de un cuento de hadas.

Cómo sembrar un árbol de Jacarandá
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Este precioso árbol suele ocupar el ancho de un jardín delantero y se cubre de hermosas flores de color púrpura lavanda cada primavera.

Sigue leyendo para saber cómo cultivar un árbol de jacarandá si tienes el entorno adecuado. El cultivo de jacarandás depende principalmente del entorno adecuado, ya que son árboles estrictamente meridionales.

Los jardineros que viven más al norte suelen tener éxito en el cultivo de jacarandás como planta de interior de gran tamaño, y se sabe que son espectaculares ejemplares de bonsái.

Características del árbol Jacarandá

Nombre botánico: Jacaranda Mimosifoila.
Nombre común: Jacarandá, Jacarandá azul, Árbol trompeta.
Tipo de hoja: Caduca.
Tamaño adulto: Entre 8 y 20 metros de altura.
Exposición al sol: Pleno sol.
Tipo de suelo:  pH entre 6.0 y 6.8
Época de floración: Primavera y verano.
Color de la flor: Púrpura y blanco.
Área nativa: Argentina y Bolivia.
Uso habitual: Ornamental.
Plantar una jacarandá
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La jacaranda mimosifolia es un árbol subtropical originario del centro-sur de Sudamérica que se ha plantado ampliamente en otros lugares por sus atractivas y duraderas flores de color violeta y blancas.

También se le conoce como jacarandá, jacarandá azul, poui negro o árbol del helecho.

Las fuentes más antiguas lo llaman Jacaranda acutifolia, pero hoy en día se suele clasificar como Jacaranda mimosifolia.

En el uso científico, el nombre “jacaranda” se refiere al género jacarandá, que tiene muchos otros miembros, pero en el uso hortícola y cotidiano, casi siempre hace referencia a la jacaranda azul.

La madera es de color gris pálido a blanquecino, de grano recto, relativamente suave y sin nudos. Se seca sin dificultad y suele utilizarse en su estado verde o húmedo para la tornería y la talla de cuencos.

¿Dónde sembrar mi árbol de Jacarandá?

¿Qué cuidados necesita la Jacarandá?
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La jacarandá necesita mucha luz.

Para una mejor floración, planta la jacarandá a pleno sol. Los árboles pequeños pueden vivir en sombra ligera si es necesario.

¿Cómo preparamos la tierra para el cultivo de Jacarandá?

El árbol se desarrolla mejor en suelos con buen drenaje, moderadamente arenosos y con un pH ligeramente ácido. Tolera la arcilla, la marga y la arena, pero no debe plantarse en suelos húmedos.

Asegúrate de que el suelo drena correctamente, ya que de lo contrario podría desarrollarse la podredumbre de la raíz del hongo.

¿Cómo regamos la Jacarandá?

Preparación de tierra y sustrato para la Jacarandá
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Como regla general, riega tu árbol de jacarandá cuando se hayan secado los tres centímetros superiores de la tierra.

Estos árboles necesitan una humedad constante durante todo el año y a menudo requieren un riego adicional durante los periodos de mucho calor.

Como es habitual en Sembrar100, recomendamos el riego por goteo como sistema, puesto que permite mantener niveles de humedad altos, y a la vez evita el encharcamiento de las raíces; lo que conlleva a enfermedades y hongos.

¿Qué temperatura y niveles de humedad son ideales para la Jacarandá?

Algunas jacarandás pueden tolerar el frío ocasional (hasta -6º C), pero en general, esta especie no prospera en climas con frecuentes heladas.

Les gusta mucho el sol y la humedad, pero son vulnerables a la escaldadura del tronco en zonas con altas temperaturas. Hay que pensar que esta especie es originaria de Bolivia y Argentina, donde no predominan las temperaturas muy frías salvo en contados lugares.

El fertilizante que podemos utilizar

Plagas y enfermedades que afectan a la Jacarandá
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Puedes abonar una jacarandá anualmente con un abono para árboles compatible, pero ten cuidado de no darle demasiado nitrógeno, que puede hacer que el árbol no florezca.

Si ha crecido hierba alrededor del árbol y desbrozas dicha hierba, lo más probable es que el árbol ya esté recibiendo mucho nitrógeno.

Sembrar la Jacarandá paso a paso

  1. Elige bien el lugar donde colocar tu árbol. Una información sobre el árbol de jacarandá que muchos viveros y catálogos no comparten es que cuando las flores caen, cubren el suelo en una gruesa capa y deben ser rastrilladas antes de que se descompongan en limo. Una tarde con un rastrillo bastará, pero ésta es la razón por la que muchas jacarandás se plantan como árboles de calle, permitiendo que la mayoría de las flores gastadas caigan en la calle en lugar de en el jardín.
  2. Planta el árbol en un lugar abierto con suelo arenoso y a pleno sol.
  3. Mantén la tierra húmeda en profundidad remojándola con una manguera durante media hora, pero dejando que se seque entre riego y riego.
  4. El cuidado de un árbol de jacarandá casi siempre incluye la poda.
  5. Para darle la mejor forma para lucir sus flores, las ramas más pequeñas deben recortarse a principios de la primavera.
  6. Recorta los chupones que crecen verticalmente y mantenga un tronco principal con algunas ramas principales que salgan del centro.
  7. Mantén cortadas las ramas sobrantes para evitar que el peso del árbol parta el tronco.

Trasplantando nuestro árbol de Jacarandá

  • ¿Qué pasa si tenemos nuestra Jacarandá en una maceta?
  • ¿Cómo los trasplantamos?
  • ¿Cuándo debemos hacerlo?

Bien. Debemos fijarnos en la tierra donde pensamos trasplantar y también en sus necesidades de luz solar, como hemos indicado.

Las jacarandás se adaptan muy bien a casi todo, ya que pueden crecer en una gran variedad de suelos; sin embargo, prefieren especialmente los suelos arenosos y ligeramente ácidos tal y como hemos indicado más arriba.

Las jacarandás toleran las sequías, pero no prosperan en suelos húmedos y pantanosos, por lo que el suelo debe ser de drenaje rápido.

Tampoco deben cultivarse en zonas costeras, ya que sus hojas sufren el rocío salino del mar.

Las jacarandás azules pueden trasplantarse en invierno, después de que se desprendan de sus hojas, pero antes de que empiecen a brotar a principios de la primavera.

Poda y cuidados de la Jacarandá

Las jacarandás deben podarse para que formen un único tronco central que sirva de base estable.

Una poda excesiva de las jacarandás puede favorecer la aparición de chupones verticales que deformen el árbol.

La poda debe realizarse a finales del invierno, después de que el árbol haya perdido sus hojas. Elimina sólo el 25% del crecimiento del árbol, incluyendo todas las ramas partidas y enfermas, ya que más de eso pdoría provocar quemaduras de sol.

Cuidado con esto: Las jacarandás también deben plantarse lejos de piscinas, aparcamientos, zonas de recreo y patios, ya que sus flores y hojas pueden crear un montón de residuos, que pueden pudrirse y convertirse en residuos viscosos y malolientes.

Plagas y enfermedades que atacan a las Jacarandás

¿Con qué plagas y enfermedades debemos tener cuidados si queremos que nuestras Jacarandás crezcan saludable y vigorosamente?

La jacarandá, tal y como hemos dicho es bastante resistente a casi todo y se adapta muy bien. Lo que convierte a este árbol ornamental en una buena opción para muchos jardines y huertos.

Sin embargo, no está libre de peligros. Pueden verse afectadas por los pulgones, sobretodo en los nuevos brotes, ramas y flores que aparezcan como chupones: de ahí la importancia de las podas.

En caso de que los pulgones aparezcan, utiliza aceite de neem o jabón potásico.

Finalmente y como siempre, el riego excesivo y el encharcamiento puede ocasionar la aparición de hongos, especialmente en las raíces.

En caso de que aparezcan, rociar con una loción de fungicida casero puede ser ideal para frenar la enfermedad.

 

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